El Instituto de Servicios Periciales y Ciencias Forenses (Incifo) ofreció una disculpa pública por la donación del cuerpo de Julio César Cervantes Cabañas sin consentimiento de su familia al Instituto Politécnico Nacional. La disculpa ocurre en el marco de la recomendación 09/2025 de la Comisión de Derechos Humanos (CDH) de la Ciudad de México en la que se reconoce que de los 5 mil 411 cuerpos que llegaron entre 2018 y 2024 en calidad de desconocidos al Incifo, 792 fueron donados a universidades. Otros 843 cuerpos son utilizados para prácticas estudiantiles en el instituto y el resto terminó en la fosa común del Panteón Civil de Dolores. " Reconocemos que existieron deficiencias en los procesos de identificación humana, en la confronta y aprovechamiento de la información disponible para establecer oportunamente la identidad de Julio César, reconocemos que la coordinación institucional para conocer su identificación fue insuficiente. "Reconocemos que su cuerpo fue destinado con fines de enseñanza antes de agotar las diligencias necesarias para su identificación ", reconoció Arturo Cervantes Arroniz, director del Incifo. En el acto de disculpa pública, la titular de la CDH, María Dolores González Saravia, pidió reconocer que los actos de búsqueda de personas desaparecidas no son aislados y reclaman de coordinación institucional para evitar un daño mayor a las víctimas y sus familias. González Saravia reclamó que el caso de Julio César evidenció fallas que deben corregirse y obliga a las instituciones encargadas de investigar, buscar y cotejar datos forenses a examinar cada caso con extremo cuidado. Julio César desapareció el 20 de septiembre de 2021 en la Alcaldía Álvaro Obregón, su cuerpo fue localizado a principios de 2024, pero no avisaron a su familia y lo donaron para estudios académicos. "Al llegar al Incifo, me enseñaron los registros de los cadáveres y, efectivamente, ahí estaban las fotografías de mi hijo. Les pedí que me devolvieran el cadáver de mi hijo y me respondieron que no era posible porque el cuerpo de Julio César había sido donado por el doctor Andrés Oriol Morales. "Me dijeron que diera gracias a Dios de que no fue a parar a la fosa común. A lo largo de tres años, mi esposo y yo acudimos a diferentes INCIFOs del país sin saber que nuestro hijo estaba a 25 kilómetros de mi casa", lamentó Laura Cabañas. La madre de Julio César explicó que hasta la fecha siguen sin conocer las condiciones en que fue localizado y cómo murió, pues en el Incifo no le realizaron los exámenes periciales correspondientes. Durante la disculpa pública, la activista Jaqueline Palmeros, acompañante de la familia Cabañas, lamentó la ausencia del personal de la Fiscalía General de Justicia, quien, dijo, tiene un papel crucial en la omisión en la desaparición institucional de Julio César.