Ikea lanza una colección de muebles para videojuegos con un aliado de peso: Xbox. La nueva gama de nueve piezas, presentada en la Gamescom de Colonia, Alemania, no surgió de una sesión de brainstorming de marketing, sino de una reunión entre Xbox e Ikea celebrada durante la Semana del Diseño de Milán en 2024. Al enterarse de que el equipo de Xbox estaba en Milán al mismo tiempo, Philip Dilé, desarrollador de diseño de productos de Ikea, quiso mostrar las últimas creaciones de la empresa: la colección para gamers Brännboll, que se alejaba agradablemente de los bordes afilados, la iluminación RGB y la paleta de colores negros. “Aquello sirvió para romper un poco el hielo”, explica Dilé a WIRED. “Estábamos explorando el mundo de los videojuegos, así que queríamos colaborar con expertos que realmente entendieran cómo juega la gente. Sabemos mucho sobre la vida en el hogar, pero queríamos comprender específicamente cómo se diseña para los gamers”. El resultado Dos años después, la nueva gama Yxstaby de Ikea es el fruto de aquella reunión en Milán. La colección retoma la filosofía de la línea Brännboll de 2024, en la que el equipo de videojuegos encaja perfectamente en la decoración del hogar y no parece sacado del sótano de un soltero. Pero también va un paso más allá al inspirarse libremente en los rasgos de diseño de Xbox. Con el objetivo de facilitar la integración de los videojuegos en el salón y guardar todo después, la gama incluye una mesita auxiliar con ruedas en la que se pueden guardar los controles (o mandos) mientras se cargan al mismo tiempo tras unas puertas corredizas. Hay una caja de herramientas que guarda los cables y los accesorios bajo una tapa que también sirve de soporte para la laptop. Tienen un sillón de gaming con un bolsillo de malla en la parte inferior para guardar los controles fuera de la vista. Incluso hay un soporte de televisión con ruedas para televisores de hasta 55 pulgadas, y cuenta con un estante de dos niveles para las consolas. Entre las piezas claramente inspiradas en Xbox se incluyen un cojín verde con forma de D-pad y una bandeja para controles con forma de D-pad sorprendentemente elegante, diseñada originalmente como taburete. Johan Ejdemo, director de diseño de Ikea, retiró la base y experimentó con el asiento, hasta que finalmente decidió que quedaría muy bien como plato o bandeja. El banco estrella Sin embargo, la estrella de la colección para gamers Yxstaby es, sin lugar a dudas, el taburete con forma de joystick o palanca. El diseñador de Ikea David Wahl, que hace 25 años hizo cola toda la noche para tener la primera Xbox, convenció a los diseñadores para que le entregaran los archivos de diseño 3D originales del control, de modo que pudiera manipularlos para desarrollar diferentes ideas. “Estaba explorando la idea de las sillas con teclado, pero entonces se me ocurrió: ¿qué es lo que realmente usas cuando juegas? Los dispositivos de entrada”, explica Wahl. “Tienes botones y el joystick… y el joystick se mueve. Y, oye, parece un taburete. ¿Y si pudieras agrandarlo y sentarte realmente en él?”. Resulta que Ikea llevaba años fabricando un producto que se convirtió en la base del taburete “thumbstick”: un banco de oficina extensible con una base redondeada llamado Nilserik. “Es un clásico de Ikea, un producto antiguo, y me inspiré en la función del Nilserik. ¿Y si creamos algo similar, pero para gamers, y además actualizamos el diseño? Ese fue el punto de partida”. Incluso en una fase inicial de prototipo, el taburete “thumbstick” resultó ser todo un éxito. Wahl cuenta que, en un taller con el equipo de Xbox, a los diseñadores de la consola les encantó el banquito al instante y querían incluirlo en la colección. “Fue algo inmediato”, confirma Ledbetter. “La respuesta fue rotunda: ‘Simplemente tenemos que hacerlo’. Y entonces ya no se trataba de si debíamos hacerlo, sino de cómo hacerlo de forma atractiva. ¿Cuál es la escala adecuada? ¿Cómo debe ser la ergonomía? ¿Puede moverse y girar?”. De hecho, no fue tan sencillo como limitarse a adaptar el tamaño del joystick de la Xbox existente para crear el banquito. Se necesitaba algo más que unos pequeños retoques. “El joystick está diseñado para ofrecer el máximo agarre al controlar un juego, pero no es realmente adecuado para sentarse en él. Tiene un diseño bastante agresivo y anguloso”, explica Wahl. “Así que la primera tarea consistía en cómo hacerlo cómodo y cómo mantener la misma forma icónica. Tienes que ver que se trata de un joystick, pero estás sentado sobre él”. Fue entonces cuando Ikea comenzó a crear prototipos del banquito con diversos materiales, como corcho y madera. Wahl cuenta que la empresa realizó numerosas impresiones en 3D, con diferentes versiones del radio de la base. Una de ellas tenía una base completamente redonda, lo que la hacía muy inestable, aunque a Wahl le pareció divertido porque exigía mucha atención al sentarse. A Ledbetter le sorprendió lo agradable que resulta sentarse en el taburete con joystick. “Vaya, es muy cómodo”, manifiesta. “Se nota bien y se adapta a múltiples posturas de juego. No sabría decirte cuánta gente dice: ‘Tengo que conseguir ese taburete con joystick’. Es una auténtica delicia”. El equipo de Wahl añadió posteriormente más detalles relacionados con la Xbox, como anillos de goma en la base para mejorar el agarre, que imitan a los anillos de la parte superior de los joysticks intercambiables del control Elite. Al armar el taburete, hay una sorpresa para los más observadores. “Para darle un toque lúdico a la colección, me gusta esconder elementos sorpresa en mis productos”, explica Wahl. “Las Xbox esconden la frase “Hello from Seattle” escrita en algún lugar de la consola. Nosotros hemos escondido un mensaje similar que solo se ve una vez al armar el taburete: ‘Hej from Älmhult’”. Esa es la pequeña localidad sueca donde tiene su sede central Ikea. Más allá del saludo oculto del banco, Ikea ha añadido guiños ocultos o easter eggs por toda su nueva colección para gamers, que saldrá a la venta en tiendas y online este otoño. En cuanto a la posibilidad de futuras colecciones de Ikea y Xbox, Ledbetter no la descarta. De hecho, los equipos tienen ideas pendientes que siguen siendo lo suficientemente buenas como para dar lugar a una segunda gama. “Me cuesta hablar de algunas de las que aún están sobre la mesa, precisamente porque siguen sobre la mesa”, dice. “Lo único que puedo decir es que hay un montón de ideas realmente buenas que simplemente no tuvimos tiempo de desarrollar. No quiero desvelarlas, porque son interesantes”. El entusiasmo de Ledbetter por trabajar con Ikea resulta refrescantemente genuino en el mundo de las colaboraciones. Entre los muebles de Herman Miller y Eames de su casa se encuentran numerosos artículos de Ikea, como estanterías y macetas para sus plantas. “Y aquí va un dato poco conocido: cuando Ikea abrió su primera tienda en Renton, Washington, a finales de los 90, mi mujer y yo fuimos los primeros en hacer cola para entrar”, cuenta Ledbetter. “La cadena de noticias local incluso la entrevistó porque estaba muy emocionada. Somos fans de Ikea”.

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